Tu voz: de mañana, tarde o madrugada y el sonido que dejan después de cuando me llamas; el encuentro de dos amantes en la oscuridad.
Las sonrisas: sobre todo si provienen de los niños, almas puras que hacen que mi vida sea un cerro de azúcar.
El silencio: de mi pieza, de mi hogar, de mi corazón; que me indica que nada más hay que hacer y me hace estar en paz.
El amor: del puro, del bueno, del nuestro; vitamina para mi alma.
Mi hogar: saber que pertenezco al algo no a alguien, las raíces de mi ser que complementan mi vida.
6 jul 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario